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La intervención pública siempre fue la vía de circulación privilegiada para las piezas gráficas. Hacia marzo y abril de 2020, fotografiaba mis impresos a cuchara en contra de la proclama #quedateencasa, en la Ciudad de México y los publicaba en redes sociales para que pudieran ser visualizados. Tenía la intención de que la fotografía de la misma acción del arte callejero en un escenario de cuarentena inédito potenciara sus sentidos. Aparte, yo estaba varado y lejos de casa, no sabía qué hacer ni dónde parar.
Las fotografías exponían una xilo inmersa en un paisaje urbano desolado, de ambulancias y afiches viejos del Taller de Gráfica Popular. La pandemia recién empezaba, y aunque daba clases desde mi celular, tenía bastante tiempo para deambular, en otro país y en un contexto medio apocalíptico.
De un día para otro, gracias a un vuelo humanitario, me encontraba encerrado en una Rosario callada y que olía a quemado. Caían cenizas. Apenas cumplí la cuarentena y el encierro estricto salí a ver el río. Las quemas eran explícitas, el monte ardía y nubarrones de humo se prestaban a documentarlo junto a una pieza gráfica que denunciara la desgracia ambiental.
El 25 de julio del 2020 un grupo de ambientalistas impulsados por la Multisectorial por la Ley de Humedales cortó el puente Rosario/Victoria. La protesta era muy cuestionada, estábamos en un momento pico de pandemia. Entonces fuí hasta el puente pegando stickers artesanales que grabé en estireno, un plástico con una densidad similar al “alto impacto” y que cede suavemente al buril, con las mismas placas que me traje de México y que usaba para hacer los stickers allá. La imagen presentaba el horizonte ardiendo, un ave agonizando en las aguas del río y muchas líneas (casi el único recurso que tenemos los grabadores en relieve) que sugerían una masa densa de humo. También siguiendo el concepto de los stickers que hacía mientras estaba varado agregué, con una tipografía estilo Broadway, el texto “Ciudad de humo”. Aunque literalmente la ciudad estaba combustionada en humo, intentaba potenciar su sentido a partir de una frase que se emplea para referirse a las falsas promesas. En este caso quería denunciar la ineptitud de nuestros gobernantes. El mismo día postee un video y una foto junto al hashtag #hijosdeputa #ciudaddehumo #ecocidio. Ha pasado más de un año y los humedales siguen ardiendo, poniendo en riesgo la vida de la flora y la fauna en las islas, la salud de sus habitantes y el futuro.
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